Una Historia de Amor...*1*


Creí haberte olvidado, creí haber dejado de sentirte, de desearte, de amarte. Pretendí haber renunciado a ti. Pero como hacerlo, si eres alguien increíble e irresistible. Si el olor de tu piel me embelesa, si el sonido de tu voz me arrulla y apacigua mi corazón, si el sabor de tus deliciosos labios sigue viajando por cada vena, como si fuera un veneno que se expandió dentro de mi cuerpo.
Me conceptué en la idea de ya no pensarte, pero justo en el preciso momento donde creí estúpidamente haberte olvidado, te hiciste presente. Extrañando cada estremecimiento que tuve desde el día en el que te conocí. Recuerdo que la sola idea de conocer a el dueño de esa hermosa voz, que me hacía tiritar del otro lado del teléfono, sentía como me temblaban las piernas de los nervios, es una extraña sensación; que no puedo mentir; ya la había tenido antes por un antiguo amor, y que ahora después de tantos años de tener esa emoción, volvió a mi en tan solo un par de semanas después de conocerte.
El día en el que lo conocí, era un día de marzo, un hermoso día soleado y despejado, deseaba tanto verlo, nerviosa desde las 24 horas antes de la cita, no pude dormir, pensando en como será su rostro, ya que la foto que tenia de el, tenia un fotomontaje, algo ridículo debo añadir, lentes morados en forma de corazón, solo mostraba tus exquisitos labios, muy bien delineados y delimitados, la forma de tu rostro era ovalada, de tez morena, cabello corto rizado y negro, deseaba ver tanto sus ojos, su color y la luz en ellos, pero los cubrían esa imagen fachosa. Era una fotografía pequeña, así que no pude ver más de esa hermosa criatura, que meses después se convertiría en mi gran devoción o tal vez la más cruel de mis perdiciones.
No sabia que debía ponerme, quería verme irresistible, pero elegante, deseaba atraer tu atención a cada parte de mi ser. Llegue a mi guardarropa y recordé que no tenia ropa limpia y presentable, me di de topes en la puerta del closet, mire dentro de el y vi un pantalón de vestir color caqui algo acampanado que se ajustaba bien a mis piernas, y una blusa cerrada de color café y el cuello redondo, que contorneaba bien la figura de mis senos, y ocultaba un poco esa llantita que a veces se veía un poco mal. Me puse unas botas de piel color café, para que no desentonara.
No sabia como arreglar mi cabello, no te que ya me hacia falta otra aplicación de tinte, ya que el tenia se me estaba aclarando, y la raíz negra ya se notaba, solo lo alacié y me puse crema para peinar con aroma a fresas. Me puse un maquillaje ligero, solo delinee mis ojos de color negro y utilice mi mascara de pestañas, y al final me coloqué brillo en los labios sabor sandia.

Ya era la hora de la cita y aun no llamaba, me preocupe, y pensé – ¿Estará Bien?, ¿Le abra pasado algo? – en ese momento se me ocurrió algo que me hacia entristecerme un poco mas - ¡Y si ya no quiere verme!, si a decidido cancelar la cita. Esos pensamientos llegaron aturdirme, así que quise relajarme y dejar de pensar en cosas absurdas.

Solo pasaron unos segundos, cuando sonó mi celular con un mensaje, que decía – “Lo siento, llegare mas tarde tuve un imprevisto” – suspiré y dije – ¡Bueno al menos va a venir! – y eche una carcajada pensando en lo ridícula que me veía esperando que el llegara. Tome el celular de nuevo y le llame…

-¡Hola! – le dije con voz suave y relajada. - ¿Cómo estas?, ¿te sucedió algo? –.

El respondió con ese tono de voz tan cautivador. – No nena estoy bien. Solo que el coche se descompuso y vine al mecánico, en cuanto termine voy a verte.

– En ese momento dije en mis pensamientos. - ¡Estúpido coche! ¿Por qué se te ocurre descomponerte en este preciso momento?- le respondí de manera natural y sin mostrar esa pequeña frustración que tenia-
- Ok. Yo te espero- .
Le respondí con un tono de aceptación. Nos despedimos y colgamos.
Paso aproximadamente una hora en lo que el se volvió a comunicar conmigo. Cuando sonó el teléfono, se me estrujo el corazón. Y pensé - ¡Ya es hora!
Respondí - ¡Hola!-. Con una voz de entusiasmo.

– Ya estoy aquí nena. ¿Cómo me dijiste que se llama la calle donde vives?- me pregunto de una manera muy animada.

– Me limite a contestarle – dando vuelta en el semáforo son tres cuadras, espérame en la esquina, yo paso por ti-. Ok –respondió.

Tome mis llaves, el celular y mi cartera que estaban sobre el trinchador de caoba en medio del corredor. Gire la manija de la puerta que da al garaje y lo cruce apresurada casi corriendo, la puerta del zaguán tenia doble llave, trate de meter las llaves con cuidado pero el temblor de mis manos producido por los nervios no me lo permitía, respire hondo y deslice despacio la llave por fin se abrió la puerta, la cerré de nuevo con llave, y caminé un poco aprisa tratando de controlarme para no verme agitada cuando lo viera por primera vez.

Mientras caminaba, iba pensado, en la forma que me iba a comportar con el, hablaba en mis pensamientos - si deseo otra cita, tengo que hacerlo sufrir.- sonreí irónicamente.- Bueno tratare de portarme al margen de la situación. Pero bueno, aun no se si deseo otra cita. Que si no hay química entre nosotros o no nos gustamos. ¿y si yo no le gusto?; ¡no creo a menos que este completamente ciego! – Y tuve pequeña risa entre dientes- En fin dejare que lo que sea transcurra poco a poco.

En ese momento me percate de un coche de color azul que de principio me dije ojala y no sea el, por que de plano el color de su coche esta fatal, en realidad nunca había visto un choche con ese color. Después de que lo conocí ese color se puso de moda quiero suponer y lo veía por todas las esquinas.

En fin el auto avanzaba hacia mi, y detrás de la ventanilla, vi a un sujeto, no lo aprecie muy bien ya que los cristales eran polarizados, de repente se estaciona, y se baja del auto camina hacia mi, sus labios dibujan una sonrisa picara y se abren levemente y pronuncian mi nombre.
- ¿Natalia?.- con una sonrisa le afirmo- se acerca me da su mano, extiendo la mía.-¡Soy Iván! Es un placer por fin conocerte en persona.-
Continuará......
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☆¸.• ¸.•*¨Belleza Exótica*`•.☆❤¸.•*¨*`       

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